El nuevo dueño de Dia, el inversor ruso Mijail Fridman, ultima la ampliación de capital de 500 millones con la que espera dar el balón de oxígeno definitivo a Dia. No obstante, aún queda un importante escollo: el precio. Fridman planea hacer la operación a diez céntimos, el valor nominal de la acción, pero los otros accionistas e inversores piden clemencia.

No sería una sorpresa si Letterone, el fondo controlado por Fridman con el que se ha hecho con Dia, hiciese la ampliación al precio mínimo que permite la ley. Cuando en la última junta de accionistas, en plena guerra con la cúpula de Dia, Letterone forzó la votación de su ampliación de capital de 500 millones y condicionada a su opa ya avisó de que lo haría «a un precio mínimo de 0,1 euros por acción».

Más tarde, cuando su oferta por Dia estaba en su punto crítico y al borde del fracaso, Letterone pidió en dos ocasiones prolongar el plazo de aceptación. En una de estas prórrogas también alertó de los riesgos que podía entrañar para los accionistas no vender sus títulos en la oferta de cara a la futura ampliación. «Se recuerda a los accionistas que cualquier aumento de capital de Letterone se produciría con un descuento sobre el precio de cotización posterior a la opa, lo que daría lugar a una dilución significativa para los accionistas que no participen en el aumento de capital mediante una nueva aportación en efectivo», afirmaba en la documentación remitida a la CNMV.

No obstante, el resto de accionistas, inversores y acreedores consideran que el margen es amplio y Fridman no tiene por qué masacrar al pequeño accionista. Dia cerró ayer a 0,59, ligeramente por debajo del precio de la opa. Apuntan, pues, que puede aplicar un descuento considerable, pero no diluir tanto a los inversores que no apoyen la ampliación.

Fridman se podrá apoyar en el informe de valoración de Duff&Phelps que esgrimió ante la CNMV en el que decía que el valor de la empresa es cero. También en haber dado la oportunidad a los accionistas de vender en la opa y que la ampliación que propuso el consejo, de 600 millones, era más dilutiva al pretender rebajar el valor nominal de la acción y ejecutarla por debajo de los 0,01 euros.

En cualquier caso, el tiempo empieza a apremiar para Fridman. Debe negociar hasta este sábado la inyección de liquidez adicional de los bancos, con quienes se comprometió a tener lista la ampliación antes del próximo 19 de julio. La clave está en que tres días después, el 22 de julio, vencen 300 millones en bonos, que planea atender con la ampliación.

Por ello el fondo luxemburgués trabaja en los últimos detalles del folleto antes de remitir toda la información a la CNMV. Espera que el regulador dé el visto bueno a la operación o bien a finales de esta semana o en la siguiente. En caso contrario el mes aproximado que lleva una ampliación de capital pondría en jaque cumplir con los plazos fijados.

Fuente: El País