El sector hotelero aún no ha acabado la digestión de la quiebra de Thomas Cook. El primer impacto fue la desaparición repentina de uno de sus principales clientes, especialmente en Canarias y Baleares, a lo que se unió posteriormente una factura por impagos que ascendió a más de 200 millones de euros. Pero el efecto más relevante fue la pérdida de vuelos que unían Reino Unido, Alemania y los Países Nórdicos con Canarias, que estaba a punto de empezar la temporada alta. Jorge Marichal (Arona, Santa Cruz de Tenerife, 1973), nuevo presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) desde el pasado 11 de diciembre se muestra especialmente crítico con el papel jugado por Aena en la gestión de esa crisis. “Aena no puede agachar la cabeza para que el mercado arregle las cosas solo. No he visto una posición valiente en esta situación. Tiene que dar un paso valiente y mojarse, porque si no lo hace vamos a tener problemas en verano”, precisa en una entrevista con Cinco Días, la primera que concede a un medio escrito.

En su primera rueda de prensa como presidente de los hoteleros fue muy crítico con el papel de Aena en la gestión de la crisis de Thomas Cook. ¿Cree que ha hecho lo suficiente?

La rebaja de tasas aprobada en el plan de rescate de Industria es importante, pero no suficiente, ya que hasta ahora solo se ha recuperado el 64% de la conectividad perdida y no con los operadores que nos interesan. Y lo que se ha recuperado se ha debido, casi en exclusiva, a los 380 millones que puso Alemania para reflotar Condor y el rescate de la parte nórdica de Thomas Cook por parte de dos fondos de capital riesgo y un inversor noruego. Aena tiene que ampliar la rebaja de tasas. Hasta que no se recupere toda la conectividad aérea, los vuelos a Canarias tenían que estar bonificadas al 100% para todas las aerolíneas. El gestor aeroportuario tiene que afrontar un aumento del gasto temporal, ya que disfruta de unas cuentas muy saneadas, gracias a la buena evolución del turismo y de su pata comercial, que le permitió repartir el pasado mes de abril un dividendo de 1.039 millones de euros, con cargo a los resultados de 2018.

Por si fuera poco, la crisis de Thomas Cook ha coincidido temporalmente con el anuncio del cierre de bases de Ryanair. 

El conflicto de Ryanair es una guerra sindical y casualmente una de las plantillas más belicosas las tenían en Girona y Canarias, dos de las bases amenazadas. La aerolínea sigue amenazando con el cierre, sin tener en cuenta lo que ha pasado con Thomas Cook. Aún mantiene la amenaza, pero a mí me costaría entender que la cerrasen.

PSOE, Podemos y ERC están negociando la constitución de un nuevo ejecutivo. Desde la presidencia de los hoteles en Tenerife, cargo que ocupa desde 2011, se ha mostrado muy crítico con las asignaciones presupuestarias al turismo.

Las dotaciones presupuestarias para el turismo, en cualquiera de las administraciones, son ínfimas respecto al retorno que esta actividad les da. Necesitamos cariño e inversión, ya que todos los días nacen competidores nuevos y los existentes son cada vez más potentes.  No podemos seguir siendo la mejor planta alojativa del mundo con unas infraestructuras que no vayan a la par. Un hotelero no puede invertir 30 millones en renovar su hotel y que el ayuntamiento de turno tenga la calle sin asfaltar. Otro de los secretos es garantizar la seguridad desde que entras hasta que sales del país. Es importante que las administraciones se den cuenta de que los hoteleros solos no podemos tirar del carro. Ahora es el momento en el que las administraciones públicas se crean esa apuesta por el turismo. En Tenerife solo aporta el 0,7% del presupuesto y recibe a cambio el 60% del PIB.

La mayor asignación de recursos puede, sin embargo, chocar con la ley de estabilidad presupuestaria y los límites de gasto.

Tenemos una ley mordaza presupuestaria, porque la gran mayoría de municipios turísticos tiene superávit y no pueden gastar el dinero porque no le dejan. Hablamos de cantidades que podrían ser invertidas en mejorar las infraestructuras o en contratar personal. Hay muchos cuellos de botellas que podrían solucionarse. Las administraciones deben entender que somos socios en un mismo negocio y que el sector privado también debe contar con representación en los organismos públicos turísticos.

Otra de sus prioridades será la lucha contra el crecimiento sin control de las viviendas turísticas. ¿Cuál es su visión sobre este fenómeno?

Solo en Canarias hay censadas 34.000 viviendas con 147.000 plazas, que representan el 25% de la capacidad alojativa de todo el archipiélago. Pero el Ejecutivo canario maneja algunos informes en los que asegura que ese volumen solo supone el 14% del total de pisos turísticos que existen y que han sido legalizados. Queremos competir con las mismas reglas y las mismas obligaciones y también queremos evitar efectos indeseados como la expulsión de los vecinos de los barrios más céntricos.

Los sindicatos reclaman la recuperación del poder adquisitivo perdido en la crisis en un sector muy criticado por la precariedad y la falta de estabilidad

No somos precarios. Con el convenio en vigor que se ha firmado en Tenerife, cualquier persona puede vivir de forma digna. Por eso la gente quiere trabajar en el turismo, porque es un sector pujante.

El gobierno en funciones ya ha adelantando su intención de elevar el salario mínimo, actualmente en 14 pagas de 900 euros. ¿Temen esa medida?

Los convenios están bastante por encima del salario mínimo. Cuando los políticos tenían la osadía de acusar al sector de que eramos rácanos y comparábamos lo que cobraba una persona de limpieza en sanidad y en un hotel, la diferencia era prácticamente del doble. No parece muy normal que te acusen de precariedad cuando tienen a profesores interinos durante quince años.

Boris Johnson ganó las últimas elecciones en Reino Unido y la hoja de ruta para un brexit duro en enero de 2020 parece despejada. ¿Augura una fuerte bajada de las llegadas del primer mercado emisor?

El efecto del brexit ya se descontó. Lo importante es que haya aviones, que puedan pasar por nuestro espacio aéreo y que los turistas no tengan que pagar más ni esperar más tiempo en los aeropuertos. La clave va a estar en la divisa. Si la libra no se deprecia, no vamos a perder turismo británico. Somos muy competitivos y su destino favorito para vacaciones y segunda residencia.

Fuente: El País