Carlos Crespo, que a partir de julio será nombrado consejero delegado de Inditex, cobrará 1,5 millones de euros fijos al año por su nueva responsabilidad. Así consta en las propuestas de acuerdos que se votarán en la junta de accionistas del próximo 16 de julio, una documentación hecha pública hoy por la textil. 

En el punto undécimo del orden del día, los accionistas votarán una modificación parcial de la política de remuneraciones de los consejeros para los ejercicios 2019, 2020 y 2021, con el objetivo de añadir la remuneración fija de Carlos Crespo por sus nuevas funciones. Esta será de 1,5 millones de euros al año, como sueldo fijo, al que después habrá que sumar los conceptos variables y la retribución como consejero, que asciende a 100.000 euros. Por ejemplo, el presidente ejecutivo del grupo, Pablo Isla, cobró 3,25 millones de euros fijos como presidente ejecutivo en el ejercicio 2018, pero sumados variables y otros conceptos, como el rendimiento de sus acciones, su sueldo se elevó a 9,5 millones.

La política de remuneraciones de Inditex para el periodo 2019-2021 fija que, en el caso de que se designe un nuevo consejero ejecutivo, como es el caso de Crespo, el sistema de retribución existente para el presidente ejecutivo le «será de aplicación». Para fijar el salario, la comisión de nombramientos y retribuciones tiene en cuenta «las funciones atribuidas, las responsabilidades asumidas, su experiencia profesional, la retribución de mercado de esa posición y cualesquiera otras que considere adecuado tomar en cuenta para determinar los elementos e importes del sistema retributivo aplicables». En el caso de Pablo Isla, su mix retributivo es, en un escenario de cumplimiento de objetivos, de un 68% en conceptos variables e incentivos a largo plazo, y de un 32% de sueldo fijo. En caso de que se superen esos objetivos, esa parte variable asciende al 75%. Si no se cumple ninguno, solo percibe la cantidad fija. Todos estos puntos son aplicables al sueldo de Carlos Crespo, con lo que, en un escenario base de cumplimiento de objetivos, podría embolsarse en torno a 4,5 millones. Además, contará con una cláusula de no competencia de dos años para cuando abandone la empresa, y que también le es aplicable a Pablo Isla. 

Otra de las propuestas que se tratarán en la junta será la aprobación de un nuevo plan de incentivos a largo plazo en efectivo y en acciones para directivos y consejeros ejecutivos, los casos de Isla y Crespo. Este combinará un bonus plurianual en efectivo y una promesa de entrega gratuita de acciones, un máximo de 9,8 millones de títulos para sus cuatro años de duración. De ellas, un máximo de 390.000 están dirigidas al presidente ejecutivo Pablo Isla, y un máximo de 260.000 acciones para Carlos Crespo. Al precio al que ha cerrado hoy la acción, de 25,11 euros, el paquete que puede llegar a recibir Isla tiene un valor de 9,8 millones, mientras que las de Crespo alcanzan los 6,5 millones. En el caso de ambos, la liquidación de este plan de incentivos será un 60% en acciones y un 40% en efectivo, e irá ligada al cumplimiento de ciertos objetivos, como el crecimiento del beneficio antes de impuestos, de las ventas comparables, y de la acción de Inditex respecto a la de empresas comparables de su sector. También se tomarán en cuenta objetivos ligados a la sostenibilidad para la fijación de estos incentivos.

Además, la junta de accionistas también facultará a Crespo para que pueda «realizar cuantos actos sean procedentes para ejecutar los acuerdos aprobados en esta junta general de accionistas». Otra medida que se votará será la ampliación de los miembros del consejo de administración a 11, para dar cabida a Carlos Crespo, así como la reelección como consejeros de Pablo Isla o Amancio Ortega por cuatro años.

El pasado 23 de mayo Inditex informó de la elección de Carlos Crespo para ser el nuevo consejero delegado del grupo, una figura que había desaparecido de su organigrama desde 2011. Este, de 48 años, inició su andadura en Inditex en 2001 como responsable de políticas contables dentro del departamento de administración financiera. Después dirigió la gestión administrativa de existencias en los centros logísticos del grupo, y posteriormente, en 2005, asumió la dirección del departamento de auditoría interna. El año pasado fue ascendido a director general de operaciones, empezando entonces a encargarse de las cuestiones relativas a la transformación digital del grupo, de las que seguirá siendo su máximo responsable, desde julio como consejero delegado.

Fuente: Cinco Días