Conectarse al correo electrónico del trabajo desde el wifi del chiringuito de la playa puede tener consecuencias muy graves. En verano no hay tregua. Es uno de los momentos del año preferidos por los ciberdelincuentes para atacar. Las posibles víctimas bajan la guardia, están relajadas, de vacaciones, disfrutando o pensando en su tiempo de descanso. En definitiva, hay menos control de los sistemas de seguridad. Y alguien puede estar observando o controlando cualquier tipo de movimiento o señal pueda hacer ver al delincuente que tiene pista libre para actuar en diferentes ámbitos, tanto en pequeñas empresas como en grandes corporaciones, instituciones o domicilios particulares.

Un simple despiste o error puede tener graves consecuencias. Por lo que conviene no dejar ningún cabo suelto o resquicio abierto para que ningún malhechor entre en nuestros dominios tecnológicos. Compartir una fotografía de esa paradisíaca playa en la que se descansa, hacer la reserva de un viaje desde una página web no oficial o utilizar las redes de wifi públicas para realizar una transacción bancaria son gestos aparentemente cotidianos que pueden resultar dramáticos. Alguien puede hackear el teléfono móvil o hacer uso del malware, ese software dañino capaz de infectar un móvil o dispositivo electrónico, con el fin de obtener información, contraseñas, desvalijar cuentas o impedir al propietario que acceda a sus aparatos tecnológicos.

Sirva como dato que las pérdidas anuales por ciberataques se situaron de media en 4,7 millones de dólares en el último año fiscal, y más de una de cada 10 empresas perdieron más de 10 millones de dólares, según un nuevo informe de The Cybersecurity Imperative, elaborado por el investigador ESI ThoughtLab y la consultora Willis Towers Watson, realizado sobre 467 empresas de distintos sectores en 17 países. Según este informe, las compañías de todo el mundo esperan aumentar sus inversiones en ciberseguridad en un 34% en el próximo ejercicio, después de haberlas aumentado en un 17% el año anterior. Un 12% tiene previsto reforzar sus inversiones en ciberseguridad en más de un 50%.

En opinión del responsable de riesgos cibernéticos en Willis Towers Watson Iberia, Fernando Sevillano, insiste en que “las empresas están experimentando impactos cada vez mayores por parte de diferentes tipos de agentes, como servicios de inteligencia, grupos financiados por Estados u organizaciones, empleados y proveedores que cuentan con información privilegiada, ciberterroristas o hacktivistas”. Estos son algunos consejos sobre seguridad para este verano.

1. Contraseñas. Comprobar cuando va a caducar la contraseña del ordenador o del correo electrónico. Si la fecha de expiración se produce cuando se está ausente, conviene cambiarla antes de marcharse de vacaciones. Y jamás hacerlo desde una red de internet desconocida.

2. No alardear en las redes sociales. Los expertos recomiendan no hacer demasiada exhibición en las plataformas sociales sobre el lugar en el que se está descansando. Sirve para prevenir robos en los hogares y ataques a la privacidad.

3. Copia de seguridad. Conviene reproducir información y documentos que no estén convenientemente a salvo, y se desaconseja llevar de vacaciones información confidencial.

4. Claves. Se debe procurar que los ordenadores o navegadores no recuerden las claves de acceso a aplicaciones, cuentas del banco o del correo electrónico.

5. Cuidado con las aplicaciones nuevas. Cuando se está de vacaciones se acostumbra a utilizar aplicaciones que pueden ser de utilidad o un complemento al ocio. Hay que descargarlas siempre desde las páginas oficiales.

6. Configuraciones de seguridad. Asegurarse que están activadas, como el bloqueo de pantalla con pin, y actualizadas, como el software de antivirus.

7. Responder correos. Nunca se debe atender a mensajes en los que se soliciten datos financieros o personales, como tampoco a aquellos que pidan introducir claves de acceso por alguna incidencia o verificación. Tampoco se debe abrir archivos adjuntos de correos ni seguir enlaces de correos electrónicos desconocidos o sospechosos.

8. Vigilar el teléfono. Incluso cuando se dé ese merecido chapuzón o se adormezca en la hamaca no descuide sus dispositivos móviles. Pueden caer en manos del diablo

Fuente: El País