El día que España abandona oficialmente el Procedimiento de Déficit Excesivo, la tutela presupuestaria que la Comisión Europea ejerce sobre los países con las cuentas públicas descontroladas, el tipo de interés del bono español a 10 años, de referencia para los inversores a la hora de examinar la seguridad financiera de un país, registró un nuevo mínimo histórico y cayó por debajo de la barrera de los 0,5 puntos básicos por primera vez en su historia. La política monetaria expansiva del BCE contribuye decisivamente a relajar la tensión sobre los tipos, a pesar de que la deuda pública volvió a subir para marcar un récord en el primer trimestre.

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Uno de los termómetros en los que más se fijan los inversores para valorar la salud financiera de un país es el bono español a 10 años. Es el indicador que se usa para confeccionar la prima de riesgo, que mide la distancia entre esos títulos y el alemán, considerado un valor refugio. Durante la peor época de la crisis, en junio de 2012, el valor que paga el Tesoro Público por sus títulos con vencimiento a 10 años alcanzó el 7,7%. Ese nivel convertía a España en una golosina para los mercados financieros, que competían por comerse un pedazo del país.

Un italiano, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, puso fin a aquel festival pantagruélico, con un conjuro mágico: “El BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente”. Desde entonces, los mercados financieros se refugiaron en sus cuarteles de invierno a la espera de otra oportunidad para clavar sus colmillos en el euro. Y los países vieron como las compensaciones que ofrecían por pedir prestado cada vez eran menores.

Récord de deuda pública

España fue uno de los países más favorecidos por la política monetaria acomodaticia del BCE. De tal forma que este viernes el tipo de interés del bono español a 10 años cayó por debajo del umbral del 0,5%. La laxitud monetaria se ha acentuado en los últimos días después de que la semana pasada el BCE alejara hasta 2020 su intención de volver a subir los tipos de interés y recuperar estímulos para insuflar energía a la economía.

Y esa relajación de los tipos de interés llega a pesar de que la deuda del conjunto de las Administraciones Públicas cerró marzo en un nuevo récord. En el último trimestre engordó en 27.149 millones de euros hasta elevar el pasivo financiero hasta los 1,2 billones de euros, una cantidad equivalente al 98,7% del PIB, según la estadística divulgada este viernes por el Banco de España. Aunque el volumen de deuda está en máximos, la ratio en relación al PIB sigue una tendencia descendente desde hace varios trimestres, en comparación interanual. Desde que en marzo de 2016 alcanzase el máximo con 100,7% del PIB, el nivel de deuda ha disminuido levemente. El Ejecutivo espera bajarla al 95,8% al final de año.

Fuente: El País