El CEO de Nissan es un cabeza de turco demasiado útil para echarle. Hiroto Saikawa se mantendrá al mando más tiempo del esperado, aunque había insinuado que pasaría pronto el testigo. Cuando una empresa se tambalea, las cabezas suelen rodar dando paso a un nuevo líder para que identifique los problemas y siga adelante. En el caso de Nissan, hay argumentos sólidos para hacer exactamente lo contrario.

Saikawa es CEO desde 2017 y tiene una parte de responsabilidad por las turbulentas consecuencias del encarcelamiento de Carlos Ghosn. También ha tenido que ver con una estrategia fallida respecto a unas subvenciones en EE UU que costará mucho dinero solucionar. Nissan ha revisado las previsiones de ingresos dos veces en 2019, y el martes vaticinó que los beneficios caerían otra vez cerca de un 33% en el próximo ejercicio. La acción ha perdido un 12% desde enero.

Aun así, Renault, que posee el 43% de Nissan, tiene tres razones para tener paciencia. Primero: aunque todavía tiene que nombrar un presidente, Nissan anunció el viernes que el CEO de Renault, Thierry Bolloré, ocupará un asiento en un consejo reestructurado, en la que ya se sienta, y seguirá sentándose, el presidente de la empresa francesa, Jean-Dominique Sénard. Eso suaviza un poco la problemática relación.

La segunda es que encontrar candidatos capaces de dirigir un negocio tan complejo y políticamente delicado como el de Nissan no es fácil ni en los mejores tiempos. Además de a la incertidumbre por los ingresos, se enfrenta al problema de reconciliar a las facciones a favor y en contra de Ghosn en Yokohama, y a la debilidad global de las ventas de automóviles.

Y por último, existe la posibilidad de que Saikawa, que se ha opuesto implacablemente a la fusión con Renault a pesar de los miles de millones en posibles sinergias, fracase a la hora de realizar un cambio de rumbo. A corto plazo, los accionistas sufrirán por el menor pago de dividendos, pero si se demuestra que la estrategia de Saikawa de ir por libre no da resultado, les resultará más fácil despedirle y alegar razones para combinar las empresas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

Fuente: Cinco Días