El turismo sigue siendo uno de los principales motores de la economía española. Y el sector hotelero vive en buena parte de esas visitas, aunque en la última década ha sufrido la pérdida de clientes en favor de las viviendas de uso turístico. Estos pisos vacacionales ahora empiezan a perder fuelle y redujeron en 2019, por primera vez, el número de plazas disponibles en las 22 principales ciudades de España según Exceltur. En concreto, estas plataformas se han dejado más de 17.000 plazas, quedándose con un 4% menos que el año anterior. «El volumen de estas plataformas digitales se ha reducido levemente y eso ha ayudado a que haya menos tensiones en las ciudades con el turismo«, ha asegurado este miércoles José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur.

La caída, que no es muy acusada pero sí algo anómalo en un sector que se ha hinchado sin cesar durante la última década, se debe en parte a una oposición fuerte de Ayuntamientos de las principales ciudades. El mejor ejemplo de ello son Palma, Barcelona y San Sebastián, donde una nueva normativa que restringe este mercado ha hecho que caiga el número de plazas. En el caso de Barcelona, el pinchazo ha sido notable al perder 13.357 de plazas, y quedarse con un 11% menos que en 2018.

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Madrid es, entre las grandes urbes que se han sumado a regular los pisos turísticos, una de las que sigue viendo crecer el número de plazas (+2.253 en el último año). Aunque se espera que pueda cambiar en el corto plazo. «Los Ayuntamientos todavía se ven con problemas para hacer cumplir estas medidas, pero se está yendo por el buen camino», ha afirmado Zoreda. Óscar Perelli, director del área de estudios de Exceltur, también ha destacado la importancia de la sentencia del Tribunal Supremo en favor de las normativas locales que ponían coto a los pisos turísticos. «Todo esto aclara la situación y equilibra el impacto que tenía sobre los centros turísticos y el acceso a la vivienda de los residentes».

El lobby turístico siempre los ha tachado de competencia desleal y ha exigido que se regulase. La normativa ha ido llegando a trompicones, más por iniciativas locales o autonómicas que por una estrategia común a nivel general debido a la diferencia de opiniones entre poner o no freno al mercado. Con estos datos, lo que queda claro es que las regulaciones han tenido un efecto, no para acabar con ello pero sí al menos para que tengan cierto control. Según Exceltur, en 2011 las 22 principales ciudades disponían de poco más de 3.500 plazas, mientras que en 2018 se alcanzó el máximo con 430.350 plazas disponibles, por encima incluso de las plazas hoteleras (406.905 en ese año).

Las ciudades que más hincapié han hecho en regular el uso de las viviendas son Barcelona, Valencia y Palma, a las que se sumó Madrid. «El desarrollo de normativas locales y la mayor implicación política para su cumplimiento son clave», ha incidido Zoreda. Palma es la segunda ciudad que más ha bajado el número de plazas y fue, además, una de las impulsoras del veto a este mercado. En 2019 las redujo un 13% hasta quedarse en 10.575. Si se compara con la situación dos años atrás, el retroceso es más acusado, ya que cerró 2017 con 16.785 plazas en estas plataformas de alquiler turístico.

Exceltur ha destacado asimismo otros dos Ayuntamientos, San Sebastián y Bilbao, donde también se han llevado a cabo ajustes normativos. Algo que todavía no se ha sentido en Madrid, aunque desde el lobby turístico se espera que ocurra. Así, con este retroceso en el alquiler de viviendas vacacionales sumado a la subida de plazas hoteleras, según Exceltur los hoteles vuelven a situarse por encima en número tras el sorpasso que se produjo en 2018.

Fuente: El País