El sector de la movilidad urbana está experimentando importantes cambios, y al taxi le crece la competencia con nuevos medios de transporte urbano como las VTC (Uber y Cabify) y los coches, las bicis, las motos y los patinetes eléctricos compartidos. En este contexto, un informe de PwC encargado por Free Now, presentado hoy en Madrid, concluye que la implantación de cinco nuevas medidas, entre ellas la liberalización de las licencias, supondría para Madrid y Barcelona de forma conjunta una contribución total en términos económicos de 214 millones de euros y un ahorro de emisiones de 33.052 toneladas de CO2 y 47 toneladas de NOx.

Además de la revisión de las restricciones cuantitativas al número de licencias, el estudio analiza y mide el impacto de la flexibilización de las tarifas con precios máximos y mínimos, la promoción del uso del taxi compartido, la revisión de las restricciones que imponen límites geográficos, y la flexibilización de la regulación que afecta a jornadas y turnos de trabajo. 

El estudio resalta que las dos primeras medidas son las principales en términos de impacto y tiene el potencial de generar una contribución sobre el bienestar de los usuarios de 133,4 millones de euros, de los que 72 millones vendrían de Madrid y 54 millones de Barcelona. Mientras, la promoción del taxi compartido generaría ahorros para los usuarios por valor de 70,7 millones, la eliminación de las limitaciones geográficas tendría un impacto de 5,4 millones y el impacto de la flexibilización de jornadas y turnos ascendería a 4,5 millones de euros. PwC asegura que las estimaciones que han hecho son conservadoras y que los impactos podrían ser incluso superiores.

«Este estudio demuestra lo que hemos defendido siempre desde Free Now. Es necesaria una flexibilización de la regulación del taxi para afrontar los desafíos del sector, mejorar su competitividad, hacerlo más sostenible, y encarar una movilidad urbana de futuro mejor en nuestras ciudades», ha señalado Jaime Rodríguez de Santiago, director general de la compañía en España. Según el directivo, muchas de las restricciones que tenían por objeto proteger al taxi han dejado de ser eficaces y dificultan su competitividad. 

El taxi compartido generaría ahorros de 70,7 millones para los usuarios en España

«Es el momento de que la Administración dé pasos adelante en esta flexibilización y nos ponemos a disposición para generar propuestas constructivas que puedan dar respuesta a las necesidades actuales del sector», ha añadido. El directivo ha aclarado que, aunque para Free Now (plataforma propiedad de BMW y Daimler) la restricción a conceder nuevas licencias de taxi se ha quedado «obsoleta» porque la población ha crecido, no plantean en este estudio cómo debería articularse esta medida. «Aquí simplemente hemos recogido una serie de iniciativas que permitirían incrementar la competitividad del sector. Hemos hecho un análisis técnico, económico para aportar datos para un debate que debe existir». En España hay hoy en torno a 70.000 licencias de taxi activas, lo que supone aproximadamente 1,5 millones por cada mil habitantes

Preguntado sobre si las medidas planteadas van encaminadas a equiparar la regulación del taxi con el de los VTC, el directivo se ha limitado a decir que la «asimetría» regulatoria actual que hay entre ambos sectores «es un problema para el taxi. Lo ideas es que sean regulaciones similares para poder competir. En concreto, sobre la liberalización de las licencias, Jordi Esteve, responsable del estudio y socio de PwC, admitió que el aumento en el número de las mismas podría reducir la facturación de los taxistas (actualmente una licencia factura entre 55.000 y 65.000 euros anuales), pero si se aplican simultáneamente otras medidas como el taxi compartido, la flexibilización horaria o se acaba con la limitación geográfica, «tendría un impacto positivo».

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El estudio destaca, en ese sentido, cómo la prohibición de los taxistas de cargar pasajeros fuera de las áreas urbanas de obtención de las licencias les obliga a realizar numerosos viajes en vacío de vuelta. Según los datos del informe, entre Madrid y Barcelona se realizaron en 2018 más de 330.000 trayectos interurbanos en vacío.

En el caso del taxi compartido, para cuantificar su efecto se ha utilizado información sobre el servicio de taxi compartido en Alemania proporcionado por Free Now y se ha estimado una reducción de precio respecto al servicio no compartido del 30%. Según el informe, si el taxi compartido alcanzara una penetración del 20%, el precio medio pagado por usuario para el conjunto de viajes se reduciría en aproximadamente un 6%.

El estudio de PwC sobre el futuro de la movilidad urbana en España también advierte que las plataformas de intermediación en el sector del taxi, como Free Now, generan actualmente reducciones de tiempo de espera superiores al 40% para los usuarios, lo que tiene un valor económico para el conjunto de usuarios actualmente de cuatro millones de euros en Madrid y de 2,6 millones en Barcelona.

Esa cifra conjunta de 6,6 millones de euros sería “significativamente superior” para un escenario de penetración de estas plataformas similar al de los países con un nivel de digitalización mayor (22,9 millones si el uso de estas plataformas entre los usuarios del taxi ascendiera al 30% y 38,1 millones si fuera del 50%). Además, «la mejora de la asignación de recursos en el sector también tiene un impacto medioambiental en la medida en la que permite reducir los viajes en vacío y, como consecuencia, la congestión y la contaminación de las ciudades», remarca el informe.

PwC recuerda en su estudio que la reticencia de las instituciones a permitir el taxi compartido, una de las medidas más fácil de implantar según Free Now, se ha justificado tradicionalmente por la preocupación por garantizar la seguridad de los usuarios, pero añade que las autoridades de la competencia creen que esta restricción es discriminatoria y asegura que, gracias a los avances tecnológicos y el uso de las plataformas tecnológicas, se pueden utilizar mecanismos de valoración y generación de reputación para garantizar la seguridad de los usuarios.

“A diferencia de España, que aún no ha experimentado cambios significativos en su regulación, países como Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Suecia, EE UU o Japón han llevado a cabo importantes procesos de desregulación en componentes fundamentales”. Y es que la tendencia hacia la multimodalidad es algo global. Según muestran las últimas encuestas realizadas por el Ayuntamiento de Madrid, el 32% de los usuarios que utilizan el taxi en esta ciudad también emplean las nuevas alternativas de movilidad, entre las que destacan los servicios de VTC, las bicicletas compartidas y el carsharing.

Fuente: Cinco Días