El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha dado el pistoletazo de salida de las negociaciones para el presupuesto de la UE de los próximos siete años. Michel ha puesto sobre la mesa de los Veintisiete una propuesta que prevé un gasto de 1,094 billones de euros, el equivalente al 1,074% del Producto Interior Bruto (PIB) europeo.

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El nuevo documento no dista demasiado del último que presentó la presidencia finlandesa en diciembre, que fue ampliamente rechazado. Sin embargo, sí supone un hachazo de salida para los países que pugnan por aliviar el recorte en fondos de cohesión y agricultura, entre ellos España y Portugal. La política agraria sufre un recorte de partida del 14% y la de cohesión, del 12% respecto al gasto de los Veintisiete durante el periodo de entre 2014 y 2020.

Si hay algo claro es que los Veintisiete contarán con menos dinero en los próximos siete años. Y, además, que quieren hacer más: ampliar los recursos para defensa, migración o competitividad. Ello se materializa con un tijeretazo a los fondos de cohesión y a la PAC (Política Agrícola Común). Para tratar de paliarlo, Michel ha propuesto una ampliación de capital en el Banco Europeo de Inversión (BEI) para movilizar cerca de 500.000 millones de euros que irían a partidas de cambio climático o agenda digital.

Tras haberse tomado las medidas con las propuestas de las presidencias rumana y finlandesa, los Veintisiete empiezan la semana que viene la batalla por Marco Financiero Plurianual que regirá durante el periodo 2021-2027. La retirada del Reino Unido, que aportaba unos 10.000 millones de euros netos al año, ha agudizado las diferencias entre países contribuyentes y receptores. Un alto funcionario comunitario sostiene que la oferta trata de ser el equilibrio entre los países que dicen no querer ir más allá del 1% del PIB y los que quieren una cantidad más ambiciosa, en línea con la formulada por la Comisión (del 1,11% del PIB).

Cuatro países se han mostrado especialmente beligerantes: Dinamarca, Suecia, Austria y Holanda (los frugales). Junto a Alemania, reclaman no moverse ni un ápice del 1% del PIB. Fuentes diplomáticas sostuvieron que solo un cheque de rebaja individual haría que se movieran de ahí. Por otro lado, los llamados Amigos de la cohesión siguieron presionando por evitar un tajo en los recursos destinados a cohesión. El pasado jueves, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el portugués, António Costa, salieron a apoyar públicamente las demandas del Parlamento Europeo, que reclama unas cuentas todavía más ambiciosas, del 1,3% del PIB.

Michel ha decidido mejorar unas centésimas la propuesta de Finlandia. La oferta está muy lejos aún de las pretensiones de los países frugales, pero fuentes diplomáticas sostienen que supone poner un techo a las aspiraciones de los países que más reciben fondos de cohesión. A cambio, mantendrá el cheque para los contribuyentes netos, aunque de forma decreciente a lo largo de todo el periodo. 

Fuente: El País