La compañía estatal saudí Aramco, la mayor petrolera del mundo, ha anunciado este domingo su próxima salida a la Bolsa de Riad (Tadawul) horas después de que recibir el visto bueno del regulador bursátil del país. El precio y la fecha de la operación están todavía por determinar, pero el director ejecutivo de Aramco, Amin al Naser, ha asegurado en una conferencia de prensa en Dhahran (Arabia Saudí) que el prospecto de la oferta pública inicial de la compañía (el primer paso para saltar a los mercados) estará disponible el próximo 9 de noviembre. Se calcula así que antes de finales de este mes, la petrolera habrá empezado a cotizar.

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La operación inicial se hará en dos fases: una para inversores institucionales y otra para inversores individuales. Fuentes citadas por Reuters señalan que la intención es sacar entre un 1% y un 2% de las acciones a la Bolsa local. Esta será de momento la única en la que Aramco operará, tal y como ya se señaló el pasado septiembre, aunque el propio Al Naser ha señalado que «otros asuntos futuros serán anunciados en otras fechas».

El director ejecutivo de la petrolera ha recordado en su comparecencia que en 2018 Aramco generó más de 111.000 millones de dólares (unos 99.400 millones de euros) de beneficio neto por lo que, ha asegurado, es «la empresa más fuerte financieramente en comparación con cualquier otra en el mundo». Las estimaciones del Consejo de Administración de la petrolera estatal son que se distribuirán dividendos de «no menos de 75.000 millones de dólares anuales para el año 2020» teniendo en cuenta «un precio y una producción razonable del petróleo según el mercado mundial», ha señalado Al Naser.

¿La mayor salida a Bolsa de la historia?

La salida a bolsa de Aramco es uno de los elementos estrella del proyecto Vision 2030, que impulsa el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, para diversificar la economía saudí. Las primeras noticias de la intención de abrir la compañía a la inversión privada son de hace tres años y desde entonces las operaciones han aguardado este momento. Según fuentes citadas anoche por Bloomberg, Arabia Saudí se habría comprometido a que la valoración de la compañía se sitúe entre 1,6 y 1,8 billones de dólares. La cifra es inferior a los 2 billones con los que en su día se especuló, pero aun así supera a las mayores cotizadas del mundo, que son Apple y Microsoft con una capitalización que ronda el billón en ambos casos.

Realizando una estimación aún más conservadora, de 1,5 billones de dólares, eso supondría que si los dirigentes de Aramco deciden poner en venta el 2% de acciones de la compañía (30.000 millones de dólares), la operación sería la mayor oferta pública inicial de salida a Bolsa de la historia, superando a la que el gigante chino del comercio electrónico Alibaba hizo en 2014 por 25.000 millones. Si Aramco optara por la opción más conservadora y sacara solo un 1% (15.000 millones) sería la undécima mayor oferta pública inicial de todos los tiempos. En todo caso, sí es la mayor salida a Bolsa por valor de la empresa debutante.

Siete semanas después de ser atacada con drones

El anuncio ha servido también para ofrecer resultados de la compañía en el tercer trimestre del año. Hasta el 30 de septiembre, los ingresos netos de la petrolera fueron de 68.000 millones de dólares. Sus beneficios en el primer semestre del año, que por primera vez publicó Aramco el pasado agosto, fueron de 46.938 millones, un 11,3% menos que en el año anterior por los descensos del valor del crudo.

Pero ese no es el único contratiempo que ha sufrido la compañía este año. La confirmación de su salida a Bolsa llega siete semanas después de que Aramco sufriera varios ataques en sus instalaciones que se atribuyeron los rebeldes Huthi de Yemen. Los daños que causaron 10 drones cargados de explosivos en sus dos principales plantas el pasado 14 de septiembre obligaron a la petrolera a recortar a la mitad su producción. La firma aseguró que el recorte era solo puntual y a finales de septiembre se recuperaría la producción al 100%, por lo que sus cifras de negocio no se verían dañadas. Aunque el ataque también fue una muestra más de la enorme dependencia que tiene el país respecto a la producción petrolera.

Fuente: El País