Madrid es el epicentro de la fiebre que viven las grandes escuelas de negocios españolas, embarcadas en la ampliación de sus centros para beneficiarse del empuje de la ciudad como imán de estudiantes extranjeros (en un momento en que Barcelona pierde atractivo para ellos) y del aumento de la demanda de formación a medida de las empresas. La educación es un ámbito en crecimiento, de ahí la expansión de las escuelas de negocios y el interés que los fondos de inversión están mostrando por ellas, opina José Luis Bozal, director de la Asociación Española de Escuelas de Dirección de Empresas (AEEDE). “Madrid se está convirtiendo en un hub educativo europeo por la concentración de sedes de empresas y del empleo en torno a ellas, además de por su atractivo para vivir”, según Santiago Íñiguez de Onzoño, presidente ejecutivo de IE University.

IE e IESE Business School esperan acabar las obras de sus nuevas dependencias este año para acoger el próximo curso. ESIC tendrá que esperar a principios de 2021 para estrenar las suyas. Entre las tres instituciones van a invertir cerca de 125 millones de euros en sus diferentes campus. Pero también Esade está buscando un nuevo edificio al que trasladar su escuela de negocios para ganar capacidad.

La quinta torre que se levanta en el nuevo distrito financiero de Madrid, al final del paseo de la Castellana, será ocupada por IE University. Construida por OHL, la institución educativa la ha alquilado 20 años ampliables a 75 para concentrar en sus 50.000 metros cuadrados a sus alumnos de grado. Será uno de los pocos campus en altura, 181 metros, del mundo, con capacidad para 6.000 estudiantes, indica Íñiguez. Casi tantos como los que tiene ahora repartidos entre los dos edificios alquilados en la calle de Serrano y en el campus de Segovia. Su intención, dice el presidente de IE, es alcanzar los 10.000 o 12.000 estudiantes.

IE Business School ocupa 22 edificios (no completos) en torno al eje de María de Molina y es propietaria al menos de seis de ellos. Allí quedarán sus aulas de formación de ejecutivos. De momento, señala Íñiguez, no piensan abandonar ningún espacio. Es parte del plan de contingencia por si las obras no se entregan en otoño como está previsto. Debe proteger su campus, en el que van a invertir unos 30 millones de euros en equipamiento, acondicionamiento y tecnología. Con un total de 11.119 alumnos con los que facturó 120 millones de euros el pasado curso, la universidad está creciendo más que la escuela de negocios —este año gana más de 200 alumnos — y sus ingresos estimados serán de 130 millones.

Aspecto de las obras de IESE Business School.Aspecto de las obras de IESE Business School.

Los jóvenes alumnos recién graduados también justifican la ampliación del campus madrileño de IESE con un nuevo edificio de 16.300 metros cuadrados, tras el lanzamiento del Master in Management (MiM) el pasado agosto, justifica José Luis Suárez, su director, que espera triplicar los asistentes a esta primera edición en dos o tres años; además de concentrar en la sede la formación a medida de las empresas, que actualmente se realiza en otras instalaciones de la organización o en los inmuebles de las propias compañías. La institución invierte 52 millones de euros en estas instalaciones a las afueras de la ciudad, cuyas obras están al 70%, según Suárez. La escuela tiene más de 2.800 alumnos en Madrid, sobre todo de executive education, y pretende aumentarlos un 10%. Con sus cinco campus, IESE facturó más de 110 millones de euros el pasado curso.

Desdoblamiento

ESIC Business & Marketing destaca su “potencia para crecer”. “Estamos aprovechando la oportunidad para atraer alumnos internacionales, sobre todo de América Latina, pero cada vez llegan más estudiantes chinos, europeos y africanos, en los que hemos puesto el foco”, explica Felipe Llano, adjunto a la dirección general de la institución. Dispondrá de 13 campus propios, uno de ellos en Brasil, tras la inauguración del que construye en Pozuelo de Alarcón, con 21.000 metros cuadrados y en el que invertirá 40 millones de euros (incluida la compra de la parcela). Con 3.000 alumnos de másteres y 18.000 de formación continua en España, “necesitábamos ganar superficie para albergar a los alumnos internacionales, por donde nos llega el crecimiento”.

En Madrid, el centro cuenta con 1.600 estudiantes, que prevén superen los 2.000 con las nuevas instalaciones. La idea de ESIC, que ha sido aprobada por la Comunidad de Madrid para operar como universidad, es dejar las clases de los más jóvenes en sus actuales edificios para llevar la formación de directivos a Pozuelo, desdoblar sus campus, dice Llano, igual que hemos hecho en Barcelona, donde el número de estudiantes internacionales se ha duplicado en los últimos cinco o seis años. ESIC facturó 85 millones de euros el pasado año, de los cuales más del 60% proceden de la formación de directivos.

Por último, Esade está buscando un edificio en Madrid para albergar el crecimiento que piensa abordar en el área de executive education. De los 3.000 metros que alquila en la capital, “que se han convertido en una restricción para seguir creciendo”, según el director de la escuela en la capital, Mario Lara, quiere pasar al doble para duplicar también el número de alumnos del área empresarial (hoy unos 2.000). “Serán más de 6.000 porque el peso digital crece en nuestros programas”, explica. El dinamismo del mercado en Madrid, dice, les está permitiendo crecer a dos dígitos. La institución facturó 103 millones de euros el pasado curso con sus 10.600 estudiantes. En 2023 planea que suban a 135 millones después de invertir en este tiempo 42 millones en la nueva sede, la reforma de la barcelonesa y en tecnología.

Mientras esto ocurre, las escuelas consultadas se enfrentan a las cancelaciones de las estancias de sus estudiantes en China y a la llegada de asiáticos por la crisis del coronavirus. Buscan nuevos emplazamientos para que sus programas puedan completarse.

Fuente: El País