Los patronos venían reclamando un «Gobierno de moderación» —sin Pablo Iglesias—, pero los empresarios asumen ya la alianza entre PSOE y Unidas Podemos para formar un «Gobierno progresista». Eso no significa que vayan a dejar de reclamar que se respeten líneas rojas que, según las fuentes consultadas, no se deben traspasar. En esos límites, las principales asociaciones empresariales exigen que no se rebase el marco constitucional, en alusión a las conversaciones con ERC, y se evite una gran subida de impuestos o la reversión de reformas que «han sido positivas para crear empleo». Si eso ocurre, advierten de que serán beligerantes.

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Desde que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se dieron el abrazo postelectoral, tanto las principales organizaciones empresariales como otros empresarios a título particular no han dejado de lanzar mensajes directos e indirectos para que no prospere la alianza entre PSOE y Podemos. Al tiempo, han dado preferencia a que sea el PP el que propicie un acuerdo de legislatura para que haya un Gobierno «estable y moderado», tal como reclamó la junta directiva de la patronal CEOE y pedía ayer mismo el Círculo de Empresarios. Sin mencionar directamente a Podemos ni hacer ninguna petición expresa al PP, la CEOE reseñaba en un comunicado: «Trasladamos a los partidos la necesidad de que las negociaciones para la formación de un nuevo Gobierno se aborden con sentido de Estado y anteponiendo el respeto y el cumplimiento del marco constitucional a los intereses particulares».

Después de tres semanas de aquel pacto del abrazo, su preocupación ha ido en aumento ante la posibilidad de que el independentismo, a través de ERC, entre en el juego de alianzas. «Los unos [por PSOE y Podemos] están en posiciones legítimas, pero equivocadas, y con respecto a los otros [ERC], lo que queremos es que se aplique la ley y la Constitución», sostiene el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien insiste en que su mensaje sigue siendo el mismo desde el primer día. Es decir, que el Gobierno garantice la estabilidad y moderación dentro del orden constitucional. No obstante, matiza que la patronal no puede ir más allá en su valoración hasta que «no conozca hasta dónde quieren llegar» los socialistas y Esquerra.

Garamendi: «No voy a ir a visitar a Junqueras»

Esas declaraciones de Garamendi llegan tras conocerse la visita de los líderes sindicales (Unai Sordo, de CC OO, y Pepe Álvarez, de UGT) a Oriol Junqueras en la cárcel. La CEOE no varía un ápice su discurso por esas entrevistas. «Lo que tengo claro es que yo no voy a ir a visitar a Junqueras», manifestó ayer tras asistir a un desayuno organizado por la patronal, en abierta alusión a la visita que en su momento hizo su antecesor, Juan Rosell, al líder de Esquerra Republicana.

El líder empresarial sí ha tenido la oportunidad, en todo caso, de contactar con el Gobierno en funciones. «He estado con todos los que tenía que estar», sostiene Garamendi sin desvelar si entre las reuniones se incluye una visita a La Moncloa. En cualquier caso, la CEOE ha recibido mensajes de Pedro Sánchez para rebajar la inquietud: a través de la ministra Nadia Calviño, que se ha reunido una y otra vez con los patronos y adelanta una política económica continuista, e incluso en el acuerdo de coalición PSOE-Podemos, cuyo punto 9 subraya el compromiso del futuro Ejecutivo con las metas fiscales pactadas con Bruselas. La Moncloa traslada el mensaje de que «los empresarios se convencerán de que no va a haber ninguna decisión traumática como tampoco la hubo en 1982 —tras la victoria del PSOE, cuando se hablaba de la nacionalización de la banca y las eléctricas— ni se va a transgredir la Constitución».

Por si acaso, Garamendi, que en verano se reunió también con Podemos, insiste en que los empresarios serán beligerantes si detectan medidas «que sean malas para el país». La posibilidad de revertir totalmente la reforma laboral, de aprobar una subida generalizada de impuestos o de rebasar el marco constitucional para atraer a ERC entraría dentro de esa categoría. «Pensamos que se puede dialogar dentro de la ley y que hay grandes acuerdos que necesitan del consenso de los grandes partidos», completan las fuentes consultadas.

«No quiero demonizar una alianza con partidos con los que me tengo que entender»

Garamendi apela a la responsabilidad de los partidos. A su juicio, «en un escenario de desaceleración se hace imprescindible, dentro de la diversidad de fuerzas, contar con un Gobierno estable y moderado, que propicie pactos de Estado sobre reformas inaplazables para garantizar un crecimiento económico sostenible generador de más y mejores empleos». En plata: que el PSOE se aleje de Podemos y de cualquier acuerdo con ERC y que el PP y Cs se muevan.

En parecidos términos se ha expresado Josep Sánchez Llibre, presidente de la patronal catalana Foment del Treball y vicepresidente de la CEOE, quien en su momento celebró que «los dos partidos» se hubieran puesto de acuerdo, pero inmediatamente subrayó que los empresarios catalanes también quieren un Gobierno «estable, moderado y riguroso» dentro de las líneas constitucionalistas y no lejos de la ortodoxia fiscal que exige Bruselas. El exdiputado de la antigua CiU (rama Unió) manifestó ayer: «No quiero demonizar una alianza legítima de unos grupos con los que luego me tengo que entender y de los que todavía no se conoce el programa. No hay que poner la venda antes de la herida. Luego ya hablaremos».

«El resultado electoral es el que es; también hay que convivir con los independentistas», prosigue con pragmatismo, «y hay que aprovechar todos los mecanismos que existen para lograr un Gobierno que se mueva por los cauces constitucionales y respete los principios de moderación, estabilidad y rigor. Y si hay partidos independentistas que apoyan un Gobierno constitucionalista, bienvenidos sean». Lo contrario, a su juicio, será casus belli para los empresarios. El jefe de Foment, que incidió en que «con Podemos o sin Podemos» los presupuestos «estarán muy controlados por Europa y habrá poco margen de maniobra», también reclama diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

Otro actor muy activo en este escenario es el presidente de la Cámara de Comercio de España, Josep Lluís Bonet, que insiste en la misma línea: España necesita un Gobierno «centrado y estable». En las jornadas de S’Agaró (Girona), Bonet añadió que España necesita un Gobierno que «enfoque los retos que tiene la sociedad española». «Hacen falta algunas cirugías profundas», dijo en relación con las reformas estructurales imprescindibles en asuntos como la educación o la energía.

Carta abierta

En ese contexto, el más beligerante es el Círculo de Empresarios, en el que se agrupan un centenar de ejecutivos de grandes empresas. Este grupo hizo publica ayer una carta en la que hace un llamamiento al presidente del Gobierno en funciones, así como a los líderes del PP y Cs, para que «inicien conversaciones y alcancen un pacto entre partidos que defienden la Constitución y los consensos del 78 para sacar a España del bloqueo».

«Podemos seguir repitiendo una y otra vez elecciones, deteriorando cada vez más la confianza de los ciudadanos, o bien podemos poner los intereses del país por delante de los partidistas», señala la misiva del Círculo, que lidera John de Zulueta. Más concluyente aún es una fuente empresarial que pide el anonimato: «Todo se habría arreglado si la misma noche electoral si Pablo Casado hubiera llamado a Sánchez para ofrecerle un pacto de legislatura con el compromiso de hacer una leal y contundente oposición».

Fuente: El País