McDonald’s ha anunciado este domingo el cese fulminante de su presidente ejecutivo y CEO, Steve Easterbrook, por violar la normativa interna de la compañía con una relación consentida con una persona de la plantilla, según ha señalado la empresa, que apenas ha dado más detalles sobre dicha relación. La compañía prohíbe en su código interno de conducta las relaciones románticas con subordinados directos o indirectos.

El consejo de administración del gigante de la comida rápida ha anunciado el nombramiento de Chris Kempczinski, hasta ahora responsable de las operaciones en Estados Unidos, como sustituto de Easterbrook, quien a juicio del consejo, «violó la política de la compañía y demostró poco juicio al involucrarse en una relación consentida reciente» con una persona de la compañía.

Easterbrook ha presentado tabién su dimisión como miembro del consejo de administración de McDonald’s. «Fue un error», ha reconocido en un comunicado. «Dados los valores de la compañía estoy de acuerdo con el consejo en que es hora de irme», ha añadido el ejecutivo de 52 años, divorciado, que estaba al frente de McDonald’s desde marzo de 2015.

Durante su mandato, las acciones de McDonald’s casi han duplicado su valor, aunque el flujo de clientes a sus restaurantes está estancado y la compañía afronta retos como la renovación de su surtido y de sus establecimientos.

Easterbrook sale de un puesto por el que recibió una retribución de 15,9 millones de dólares (más de 14 millones de euros) el pasado año. Su sueldo marcó un máximo de 21,8 millones en 2017, incluidos incentivos en acciones.

Su sucesor, Chris Kempczinski, ha señalado a través de un comunicado: «Estoy encantado de liderar esta increíble compañía. Trabajando junto a nuestro talentoso equipo, nuestro consejo, nuestros franquiciados y proveedores, estoy comprometido a mantener nuestra rica herencia de servir a nuestros clientes y generar valor para nuestros accionistas y otras partes interesadas. Como una de las principales marcas del mundo, McDonald’s marca la diferencia en la vida de las personas todos los días. Tenemos la responsabilidad no solo de servir excelente comida, sino de hacerla responsablemente y de enriquecer las comunidades en las que operamos».

Fuente: Cinco Días