Acelerón estratégico de Bergé Auto, la división. Mitsubishi Corporation ha acordado la toma de una participación minoritaria en la cadena española de concesionarios del 25%, según fuentes financieras. No es una ampliación de capital, los actuales dueños, entre ellos las familias Bergé y Gorbeña venden, pero con el gigante nipón la firma prevé impulsar su expansión internacional y su entrada en el negocio de la movilidad urbana.

 La operación ya está acordada por la cúpula de ambas compañías y todo está a expensas de la firma final, que tendrá lugar en los próximos días, según fuentes financieras. Bergé Auto es el primer distribuidor de automóviles en España y uno de los mayores de Europa y de todo el mundo.

El año pasado, esta filial, que pertenece al holding Bergé y Compañía, con actividad también en el negocio logístico, logró una facturación de 2.950 millones de euros, lo que supone un incremento del 23% respecto a 2017, y un ebitda de 148 millones de euros, lo que supone un alza del 15,5%. El número de vehículos vendidos fue de 151.000 y fuentes financieras señañan que las previsiones del grupo son cerrar el actual ejercicio con más de 170.000 unidades y una facturación superior a los 3.500 millones de euros.

Es el grupo japonés Mitsubishi Corporation es el que adquiere esta participación, que previsiblemente se integrará en su división de Automoción y Movilidad. Queda al margen de la operación el fabricante de de automóviles del mismo nombre, Mitsubishi Motors –controlado por Nissan con un 34% y en el que Mitsubishi Corporación tiene un 20%– de la que Bergé es distribuidor tanto en España como en los otro ocho mercados en los que opera. La parte de la compañía de origen vasco que no se dedica a la automoción queda fuera del perímetro de la operación. Es decir, no entrará en la rama de logística cuyas principales actividades son los servicios portuarios, la logística industrial y la del automóvil.

Referente en movilidad

Uno de los tesoros de Bergé Auto está en sus proyectos de movilidad. En 2015 fundó B4Motion, una firma nacida como un laboratorio de ideas cuyo objetivo es convertirse en un referente en el mundo de la movilidad a través del desarrollo de proyectos digitales. En el capital de esta filial también está Moventia desde finales de 2018, firma experta en movilidad.

La historia de Bergé se remonta más de 150 años atrás, cuando el grupo fue fundado por varias familias en el País Vasco. Estas seguirán controlando el capital de la compañía tras la entrada del gigante japonés, y Jaime Gorbeña se mantendrá en la cabeza del grupo como presidente ejecutivo.

La relación entre Bergé y este gigante japonés –con negocios en banca, energía o industria– se ha extendido en los últimos años, si bien hasta ahora se circunscribía a su negocio de producción de automóviles.

En 2013 Bergé alcanzó un acuerdo para distribuir en España los automóviles de la marca nipona y poco después adquirió su red de concesionarios en España, que dependen de la sociedad B&M Automóviles España. Bergé es además distribuidor de otras 24 marcas de coches como Kia, Fiat, Hyundai, Chrysler, Jeep, Subaru, Peugeot, Volvo o Alfa Romeo, entre otras. Está presente además en 25 países, donde además de España destaca su expansión por Latinoamérica (Argentina, Chile, Perú y Colombia). Está también presente en Suiza y en Finlandia. Su plantilla total supera las 4.500 personas.

El pasado marzo, Santander compró a Bergé el 49% que no controlaba en Santander Consumer Chile. La empresa conjunta se creó en 2007, pero, pese a la salida de Bergé, tanto el grupo de automoción como la entidad mantienen acuerdos comerciales para la financiación al cliente final de las ventas de automóviles realizadas por su red de concesionarios, en donde distribuye marcas como Jeep, Fiat o Alfa Romeo.

Las deudas del holding

Refinanciación. Santander lideró en 2016 la refinanciación del holding Bergé y Compañía, dueño de Bergé Auto. Según las cuentas del año pasado, la matriz tenía con cuatro tramos distintos de deuda. El A, con vencimiento el 30 de junio de 2022, contaba con un importe pendiente de amortizar de 56,4 millones de euros a cierre de 2018; el B, que expira un año antes, de 142 millones; el C, con fecha de caducidad entre junio de 2021 y junio de 2022, tenía un importe no dispuesto de 120 millones. Bergé y Compañía tenía además completamente disponible el tramo D, por un máximo de 45,6 millones de euros. En este préstamo sindicado participa además Corporación Financiera Alba, con un importe que a cierre del año pasado era de 23,1 millones de euros. La sociedad matriz amortizó 7,6 millones de euros el pasado ejercicio, según las cuentas anuales depositadas en Insight View.

Fuente: Cinco Días