Renfe va a pasar de ser reconocida mundialmente por operar la red ferroviaria de alta velocidad más extensa de Europa, y la primera línea en el desierto, entre Medina y La Meca (Arabia Saudí), a ponerse al frente del primer tren bala de América. Según ha podido saber Cinco Días, la infraestructura que enlazará Houston con Dallas/Fort Worth, en Texas (Estados Unidos), va a depender de la firma estatal española hasta 2042.

Se deja atrás, y se supera notablemente, el acuerdo previo de asesoría con el promotor privado de la infraestructura, Texas Central Partners, sellado en octubre de 2018 por un plazo de 18 meses. Fue un primer acercamiento, en el que Renfe se impuso a su gran rival francés SNCF y a la pública italiana Trenitalia. Una vez lanzada la primera fase de diseño y tramitaciones, Renfe refuerza su papel en la segunda y tercera etapa del proyecto, de construcción y posterior operación y mantenimiento.

Las fuentes consultadas aseguran que “solo falta la firma oficial del acuerdo”. El citado pacto regulará las bases de relación entre el inversor y su operadora. El alcance económico del contrato está aún por concretarse, pero ascenderá a cientos de millones de dólares en lo que supone la segunda gran aventura internacional para la empresa que preside Isaías Táboas.

Renfe diseñará y ejecutará un plan de operación sin precedentes en Estados Unidos

Hasta ahora, Renfe había desempeñado el rol de asesor técnico en el desarrollo, diseño y construcción, subiendo varios peldaños ahora al asumir la responsabilidad de desarrollar y ejecutar el plan comercial, con la operación de los trenes, mantenimiento de los equipos, promoción y venta de billetes.

De cumplirse los plazos previstos, la infraestructura estará concluida en 2026 con una inversión aproximada de 12.000 a 15.000 millones de dólares (entre 10.800 y 13.500 millones de euros), incluido el material rodante. La estimación de tráfico en el primer año de operación alcanza los cinco millones de viajeros (el AVE de Renfe transportó 21,3 millones en 2018).

Internacionalización

El plan estratégico de Renfe contempla la salida al exterior como uno de los grandes ejes a medio y largo plazo. La entidad ya intentó hacerse con la operación de la alta velocidad de California, proyecto que finalmente fue cercenado entre sobrecostes y retrasos en la ejecución. Consolidada ya la fase comercial en Arabia Saudí y a la espera de sellar este acuerdo en Texas, Renfe está atenta a nuevas oportunidades para actuar fuera de España, tanto en alta velocidad como en servicios públicos regionales.

La empresa pública española se prepara para entrar en Francia y tantea el mercado italiano de la alta velocidad

Mientras avanza el proceso de liberalización del transporte de pasajeros en ferrocarril en este país, la firma dependiente de Fomento se prepara para entrar en Francia y tantea su irrupción en Italia. De forma paralela, tiene equipos estudiando la exportación del modelo de Cercanías tanto a Europa como a EE UU, donde espera para febrero noticias acerca de su oferta para operar el servicio regional ferroviario de Los Ángeles (California). San Francisco y Boston también están en el radar de oportunidades de la española.

Texas Central ha tenido en cuenta la experiencia de Renfe, secundada en la fase inicial del proyecto por Adif y la ingeniería pública Ineco. A lo largo de este año de colaboración ha sido constituida la filial Renfe of America, con el director de Desarrollo y Estrategia del grupo, Manel Villalante, al frente. Esta ha tenido que soportar una dura presión de la propia SNCF, que protagonizó meses atrás una campaña de descrédito contra el diseño sugerido y un modelo financiero basado en los inicios del proyecto en capital japonés.

Tal y como informó este periódico el pasado mes de septiembre, la Autoridad Ferroviaria Federal (FRA por sus siglas en inglés) elabora ya el listado de especificaciones y regulación que marcarán el desarrollo de la conocida como Texas Bullet Train. Ese compendio de exigencias sobre las condiciones del servicio, seguridad y respeto al medio ambiente, a que debe atenerse el proyecto, debería ver la luz en la primera mitad de 2020, si bien existe un borrador de declaración de impacto ambiental de diciembre de 2017 en el que se fija un primer trazado.

Un proyecto en rampa de lanzamiento

Solo fondos privados. Texas Central Partners, de capital privado, se ha comprometido a construir la primera línea de alta velocidad de EE UU sin recurrir a fondos públicos, ni estatales ni federales.

Recorrido. La tramitación de los permisos comenzó en 2014. La Texas-Dallas enlazará la cuarta y quinta región económica más relevantes del país. El viaje entre ambas, de 386 kilómetros, se cubrirá en 90 minutos. El trazado podría ampliarse en forma de ‘Y’, hacia Austin y San Antonio, o al norte hacia Oklahoma.

Constructores. La ingeniería de cabecera de Texas Central es la local Bechtel, mientras que la italiana Salini Impregilo liderará los trabajos de construcción. La fase de la obra civil supondrá la creación de 10.000 puestos de trabajo, mientras la de operación corresponderá a un equipo de 1.500 efectivos. JR Tokai es el proveedor de los trenes Shinkansen. Esta plataforma evoluciona desde los años sesenta hasta derivar en el actual N700S.

Financiación. Citigroup y Mitsubishi UFJ Financial Group son los asesores financieros. Los primeros 300 millones para lanzar la iniciativa fueron prestados por Bank for International Cooperation y Japan Overseas Infrastructure.

Fuente: El País