La nieve y el ladrillo vuelven a encontrarse. La compra y alquiler de casas a pie de pista o cerca de las estaciones de esquí españolas se ha activado tras unos años de crisis que dejaron helados los bolsillos de los compradores. Tener una casa en la nieve sigue siendo un sueño para muchos. El interés crece y los precios de venta y alquiler han aumentado en la mayoría de las estaciones, aunque con menor intensidad que hace un año. Y, desde luego, sin recuperar los niveles anteriores a la crisis. Una buena noticia para los que buscan vivienda en la montaña; no se esperan aludes, más bien estabilidad.

«El precio en los municipios de las estacionesestá entre un 30% y un 60% por debajo del máximo alcanzado durante 2007 y 2008″, según urbanData Analytics (uDA), empresa de big data dedicada al análisis de datos del sector inmobiliario. Astún (Jaca), en el Pirineo aragonés, registra las mayores subidas en los precios: «un 8,07% en el tercer trimestre del año comparado con el mismo periodo del año anterior. Le sigue Baqueira Beret (Naut Aran), donde el aumento ha sido del 6,14%. Estas dos estaciones son las únicas donde los precios han subido más que en sus provincias (Huesca y Lleida)», explica Enrique Toribio, director inmobiliario de la firma, que ha analizado nueve estaciones. Los encarecimientos en el resto de pistas (Cerler, Formigal, Valdezcaray…) no alcanzan el 2% interanual. Y hay tres donde el mercado de la vivienda sigue pelado de frío y no se ha recuperado. En Boí Taüll (Vall de Boí), en el Pirineo catalán, los precios se han desplomado más del 10% (tras subir un 9,56% en 2018); en Aramón Panticosa, en el Pirineo aragonés, han bajado un 6,24% (contrasta con el aumento de más de un 10% en 2018) y en Sierra Nevada (Granada) han caído un 5,85%, explican en urbanData Analytics, proptech del grupo Alantra.

No hay un mercado de la nieve homogéneo, y el rumbo a tomar será muy distinto si lo que se busca son precios bajos, una tercera o cuarta residencia, o una compra como inversión para destinarla al alquiler. Eso sí, los ahorradores deberán tener en cuenta la alta estacionalidad de este mercado.

Baqueira Beret, el motor del Valle de Arán, es la estación con el precio de compra más elevado: 3.125 euros por metro cuadrado (2.933 euros en el tercer trimestre de 2018). Es tres veces más alto que el coste medio registrado en la provincia de Lleida (956 euros). También es la estación que más ha aumentado el coste del alquiler, hasta los 46,45 euros por metro cuadrado. «Desde el cuarto trimestre de 2018 hasta el tercer trimestre de este año, la subida ha sido de más del 20%», calculan en uDA.

No obstante, tanto la actividad como los precios se han normalizado, en opinión de Joan Carles Leon, director de la agencia inmobiliaria Gestiaran. El problema del Valle de Arán, en el Pirineo leridano, es la falta de suelo. A pie de pista los precios son prohibitivos y solo hay en marcha una promoción de 38 unifamiliares a más de 6.300 euros por metro (parten de 2,3 millones). Más opciones hay en los alrededores. La población con mayor actividad es Vielha, capital de la comarca, a 14 kilómetros de las pistas de Baqueira, donde están en marcha seis promociones a 3.000 euros el metro cuadrado. Las viviendas de dos dormitorios cuestan 210.000 euros, y los unifamiliares con cinco dormitorios, a partir de 600.000 euros. Aquí los precios son un 50% más bajos que en Baqueira, apunta Leon.

Los núcleos próximos a las pistas (entre tres y seis kilómetros) desarrollan seis pequeñas promociones con precios máximos de 4.300 euros. En Bagergue, Salardú, Arties o Gessa las viviendas de dos dormitorios parten de 350.000 euros. Los chalés salen por 750.000 euros. En estos pueblos «los precios han repuntado de media un 12% respecto al año anterior, sobre todo los inmuebles seminuevos o singulares», señalan en Engel & Völkers. Aún así, siguen siendo un 30% más bajos que en Baqueira, dice Leon.

Pero es la segunda mano la que de verdad mueve el mercado del Valle de Arán. «Lo más solicitado son tres dormitorios, de 100 a 120 metros», señala. El cliente nacional acapara ya el 80% de las adquisiciones en estas pistas, indican en Engel & Völkers. Y, en el ámbito internacional, destacan los franceses procedentes de Toulouse o Burdeos y empieza a llegar el público inglés.

En Sierra Nevada (Monachil) comprar una casa es un sueño barato. El metro cuadrado ronda los 1.088 euros, el más bajo de los mercados de nieve. Y el alquiler se sitúa en los 6,10 euros por metro cuadrado, un 10% menos que en el tercer trimestre de 2018, indican en urbanData Analytics. «Los precios de antes de la crisis no se han recuperado y creo que tardarán, si es que lo hacen. En 2008 estaban disparados y el metro cuadrado en algunas zonas valía más de 6.000 euros», comenta Faustino Jiménez, de la inmobiliaria Todosierranevada.com.

Inversores

Aunque desde hace tres años «hemos vuelto a vender pisos a buen ritmo, seguimos estando a precios un 50% más bajos», añade. Una situación que están aprovechando los inversores para comprar barato y rentabilizar vía alquiler. Lo que se está comercializando ahora es lo que no se pudo vender durante los años de crisis. Porque, a diferencia de otras estaciones, solo hay una urbanización en las pistas —la de Sierra Nevada— y el resto está a media hora. Ahora se construyen 17 chalés de lujo que rondarán el millón de euros.

El mercado de segunda mano es de lo más variado. Desde 50.000 euros se puede adquirir un estudio. «El precio puede variar más del doble según la distancia a las pistas o a la plaza de Andalucía (el centro neurálgico de la estación); es como estar en primera línea de playa», dice Jiménez. Los pisos que se venden mejor están en la franja de los 80.000 a 120.000 euros y son estudios y apartamentos de uno o dos dormitorios en la zona media y alta de la estación. En las plazas de Pradollano y Andalucía se puede comprar de 150.000 a 300.000 euros.

El mercado de Navacerrada, en la Comunidad de Madrid, se ha ido recuperando desde 2013. «Por su cercanía a la capital es una de las estaciones que mayor recuperación de precios ha tenido en estos últimos cinco años», indica Toribio, aunque en el tercer trimestre apenas han subido un 1,6% (1.570 euros). «En Navacerrada y Cercedilla hay poca nueva construcción, no hay casi terreno libre. Tiene alguna urbanización puntual en el casco urbano, casi sin zonas comunes y en parcelas recalificadas, pero no es lo habitual y por eso el precio es alto», dicen en Navacerrada Consultores Inmobiliarios. Habría que poner distancia y mirar en pueblos cercanos como Moralzarzal o Collado Villalba.

En segunda mano existe cada vez menos oferta, pero una demanda constante. «Lo que más se solicita ahora son viviendas para reformar», apuntan en la agencia. El alquiler en Navacerrada está en los 7,31 euros por metro cuadrado, la mitad que en la provincia de Madrid (15,26 euros), comenta Toribio.

Fuente: El País